Estudiar y trabajar
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Estudiar y trabajar: cómo organizar tu tiempo al hacer un curso

Compaginar el trabajo con los estudios representa un desafío significativo, especialmente cuando se cursa una formación adicional. La clave para lograrlo radica en una gestión eficaz del tiempo, que permita cumplir con ambas responsabilidades sin sacrificar el bienestar personal.

Establece objetivos claros y alcanzables

Antes de iniciar cualquier curso, es fundamental definir qué se espera lograr. Establecer metas específicas y realistas proporciona una dirección clara y facilita la planificación de actividades. Por ejemplo, si el objetivo es completar un módulo semanal, se puede dividir el contenido en sesiones diarias de estudio, evitando así la acumulación de tareas y el estrés asociado.

Diseña un horario estructurado y flexible

Crear un horario semanal que contemple tanto las obligaciones laborales como académicas es esencial. Este debe incluir bloques de tiempo dedicados al estudio, trabajo y descanso. Herramientas como Google Calendar o Trello pueden ser útiles para visualizar y ajustar el plan según las necesidades. Es importante también reservar momentos para el ocio y la relajación, evitando el agotamiento.

Prioriza tareas utilizando métodos efectivos

La matriz de Eisenhower es una técnica que ayuda a clasificar las tareas según su urgencia e importancia, permitiendo enfocarse en lo realmente esencial. Asimismo, aplicar la regla 80/20 o principio de Pareto puede ser beneficioso: identificar el 20% de las actividades que generan el 80% de los resultados y centrarse en ellas para optimizar el rendimiento.

Implementa técnicas de estudio eficientes

Adoptar métodos de estudio como la técnica Pomodoro, que consiste en trabajar durante 25 minutos seguidos de una pausa de 5 minutos, puede mejorar la concentración y la productividad. Además, elaborar resúmenes, esquemas y utilizar mnemotecnias facilita la retención de información y el repaso efectivo.

Aprovecha los momentos muertos

Los tiempos de traslado o las esperas pueden convertirse en oportunidades para repasar apuntes, escuchar audiolibros relacionados con el curso o planificar las tareas del día. Esta práctica maximiza el uso del tiempo disponible y contribuye al avance constante en los estudios.

Mantén una comunicación abierta con tu entorno

Informar a empleadores, compañeros de trabajo y familiares sobre el compromiso adquirido con el curso permite establecer expectativas realistas y obtener apoyo. Esta transparencia puede traducirse en una mayor comprensión y flexibilidad por parte de quienes te rodean.

Cuida tu bienestar físico y mental

El equilibrio entre trabajo y estudio no debe comprometer la salud. Es crucial mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regularmente y asegurar un descanso adecuado. Estas prácticas no solo mejoran el estado de ánimo, sino que también potencian la capacidad de concentración y aprendizaje.

Evalúa y ajusta tu planificación periódicamente

Revisar el progreso de manera semanal o mensual permite identificar áreas de mejora y ajustar el plan de acción. Esta evaluación continua asegura que se mantenga el rumbo hacia los objetivos establecidos y se adapten las estrategias según las circunstancias cambiantes.


Organizar el tiempo de manera efectiva al estudiar y trabajar simultáneamente es posible mediante la implementación de estrategias adecuadas, el uso de herramientas digitales y el mantenimiento de hábitos saludables. Con disciplina y planificación, es factible alcanzar el éxito académico sin descuidar las responsabilidades laborales ni el bienestar personal.

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